Fast Food Nation: The Dark Side of the All-American Meal, de Eric Schlosser

200px-Fast_food_nationSinopsis: Fast Food es un trabajo revolucionario de investigación periodística y de historia cultural que posiblemente cambie la mentalidad de Norteamérica y del resto del mundo sobre los hábitos alimentarios. En esta apasionante indagación histórica de la comida rápida desde sus orígenes en el puesto de hamburguesas de los hermanos McDonald en Los Ángeles, en cuya cocina implantaron un sistema de trabajo en cadena reduciendo el menú al mínimo y prescindiendo de todo lo que precisaba ser comido con cubiertos de metal, hasta su presencia global hoy en día en todos los rincones del mundo. Y su estremecedor descubrimiento desvela cómo los drásticos cambios que han traído estas megacorporaciones alimentarias han transformado no solo la dieta, las relaciones laborales, la agricultura, el medio ambiente y el paisaje, sino también el concepto y la estructura misma del capitalismo de nuestro tiempo, en cuya globalización las corporaciones dedicadas a la comida fast food han tenido un gran protagonismo.

Título: Fast Food Nation: The Dark Side of the All-American Meal (Fast Food: El lado oscuro de la comida rápida)

Autor: Eric Schlosser

Año de publicación: 2001

Opinión: encontré este libro por medio de una recomendación de Goodreads, ya que había marcado un libro estadounidense sobre un tema similar como pendiente para leer. Me llamó la curiosidad y como estaba disponible en la biblioteca más cercana decidí acercarme a echar un vistazo y leerlo.

Al empezar la lectura es fácil darse cuenta que las casi 400 páginas que ha escrito el autor tienen unos buenos fundamentos (a parte de las 70 páginas de notas y bibliografia), pasó 3 años de su vida (lo menciona en alguna ocasión) investigando cual periodista las empresas de comida rápida para escribir el libro.

Seguramente todos nosotros hemos comido alguna vez en un restaurante de comida rápida, ya puede ser McDonalds, Burguer King, KFC, Pizza Hut, Wendy’s o otras americanadas similares. En el libro se expone cómo es la vida dentro de estos establecimientos y el recorrido que hace la carne y como es tratada, desde que es una vaca hasta que nos la presentan en forma de hamburguesa entre dos panecillos.

Recomiendo leer a todo el mundo Fast Food Nation, no para que nadie deje de comer hamburguesas si no lo desea, pero da que pensar todo lo que pasa allí dentro. Mientras vemos los alegres anuncios destinados a niños que les inducen a arrastrar a sus padres al McDonalds más cercano a que les compren un Happy Meal en algún lugar del Oeste Americano conviven miles de vacas estabuladas encima de sus propios excrementos y deshechos prácticamente sin poder moverse. Mientras sonreímos al ver las grandes estatuas del payaso Ronald McDonald o las caras impresas en los “buckets” de papel de KFC algún trabajador se lesiona realizando trabajos pesados durante muchas horas, limpiando los restos de sangre y defecaciones de los animales muertos. Mientras saboreamos nuestra comida rápida los jugos digestivos de las vacas caen sobre la carne infectándola, empleados adolescentes descontentos escupen en las hamburguesas y se crean nuevos aromas en laboratorios para las patatas fritas congeladas “naturales” o para las hamburguesas “hechas a la parrilla y con sabor a humo”.

Todas estas cosas y mucho más es lo que no nos dicen que pasan las megacorporaciones de comida rápida, pero sí que lo hace Eric Schlosser en este libro. Así que animo a cualquiera que quiera saber un poquito más sobre la comida rápida ha cambiado la cultura estadounidense y la de todo el mundo a leerlo.

La industria del sabor es muy reservada. Sus principales compañías no divulgan las fórmulas exactas de sus compuestos saborizantes ni las identidades de sus clientes. Este secretismo se considera esencial para proteger la reputación de las marcas más apreciadas. Comprensiblemente, a las cadenas de comida rápida les gustaría que el público creyera que los sabores de sus alimentos se originan, de un modo u otro, en las cocinas de sus restaurantes, y no en distintas fábricas gestionadas por otras empresas.

Los animales siguen entrando, ignorantes de los que les espera, y él sigue disparándoles desde arriba. Durante ocho horas y media no hace otra cosa que dispararles. Mientras yo estoy allí, en algunas ocasiones se equivoca y dispara dos veces al mismo animal. En cuanto la res cae, un trabajador la sujeta por una de sus patas y la ata a una cadena; luego, esa cadena eleva al enorme animal por los aires.

Durante un par de minutos observo cómo el noqueador deja al ganado sin sentido. Los animales, hasta hace un momento poderosos e imponentes, pasan en un instante a quedar suspendidos de un raíl, listos para ser trinchados. Una res se desliza de la cadena que lo sujeta, cae al suelo y su cabeza queda atrapada en el borde de una cinta transportadora. La cadena de producción se detiene mientras los trabajadores luchan por liberar la res -sin conocimiento, pero todavía viva- de la maquinaria. Ya he visto bastante.

Puntuación: ★★★★★

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