Mistborn I: The Final Empire, de Brandon Sanderson

17843Sinopsis: durante mil años, han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años, los skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años, el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror y a su divina invencibilidad. Le ayudan los “obligadores” y los “inquisidores” junto a la poderosa magia de la “alomancia” que reside en los nobles. Algunos, sólo algunos, son capaces de “quemar” los metales que han tragado y que les otorgan poderes sobrenaturales. Diferentes metales, actuando en pares, otorgan poderes distintos.

Pero los nobles, demasiado a menudo, han tenido trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohibe, algunos de sus bastardos han sobrevivido. Y algunos han heredado los poderes alománticos. Los “brumosos” (mistings) tienen sólo uno de esos poderes, pero los “nacidos de la bruma” (mistborns) son capaces de dominarlos todos.

Ahora, Kelsier, el superviviente, el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte… Tal vez los dos unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años puedan cambiar el mundo y la atroz dominación de Lord Legislador.

Título: Mistborn I: The Final Empire (Nacidos de la bruma I: El Imperio Final)

Autor: Brandon Sanderson

Año de publicación: 2006

Opinión: cuando empecé con el primer volumen de Nacidos de la bruma me pareció un poco del estilo Los Juegos del Hambre (y tal vez lo sea): una población esclavizada y cometida al mandamás, chico convence a chica que ha sufrido para ayudar a salvar el mundo y chica acaba con el malo. Aunque poco después, aunque existieran estas similitudes, me empecé a dar cuenta de que era algo un poco más distinto.

Brandon Sanderson crea un mundo mágico, alomántico, en el cual no sabes muy bien lo que te vas a encontrar. Que si tirar metales, empujar metales, nunca se me hubiese ocurrido! El libro está lleno de sorpresas y misterios que te enganchan un poco más a cada página y algunos de los personajes van creciendo a lo largo de la lectura. Sazed, por ejemplo, al principio es un personaje muy secundario del que no se sabe nada, y Vin descubre con el tiempo quien es y lo que es capaz de hacer, la feruquimia y el porqué de su personalidad. Lo mismo pasa con Kelsier, aunque siempre fue uno de los protagonistas, al principio se nos presenta como el hombre bromista al que no le importa nada y al final te acabas encariñando con él cuando te das cuenta de que sus sentimientos son mucho más profundos de lo que aparentaba, sus inquietudes sobre Mare y su gran final… (En serio,  Sanderson, ya teníamos suficiente con Juego de Tronos, no matéis a los protagonistas!). Hasta otros personajes los cuales yo creí al principio más estáticos te hacen cambiar el punto de vista sobre ellos con el paso de la obra, como Elend, Marsh y hasta el Lord Legislador.

Otra de las cosas que me ha gustado bastante es el tema del romanticismo. Lo hay, si, pero en cantidades minúsculas, que se agradece bastante. Normalmente muchos autores suelen hacer de un pequeño romance algo muy gordo y acaban llevando su libro a un escrito que gira entorno a una pareja o un trío amoroso, y entonces es cuando piensas: ¿¡Porqué!? Yo quería un libro de fantasía, no de amor y romanticismo! Así que para mi, perfecto tal y como está.

Lo recomiendo a todo aquel al que le guste la literatura fantástica, es un libro con una base clásica pero con toques bastante frescos y la verdad es que no cuesta nada leerlo (a pesar de sus más de 600 páginas), los hechos van sucediendo a poco a poco, si, no de sopetón, aunque el núcleo de la emoción se encuentra en la dos últimas partes, a mi parecer.

– No lo oíste cuando nos capturó, Vin. El Lord Legislador… le dio las gracias. Le dio las gracias por traicionarme. Sus palabras, pronunciadas con una extraña sensación de sinceridad, se mezclaron con la forma en que el plan fue trazado… bueno, resultó difícil creer a Mare. Pero eso no cambió mi amor… no en lo más profundo. Casi me morí cuando ella murió un año más tarde, tras una paliza de los capataces de los Pozos. Esa noche, después de que se llevaran el cadáver, rompí. […]

– Decidí que vería cumplido su sueño. Crearía un mundo donde hubiese flores de nuevo, un mundo con plantas verdes, un mundo donde no cayera hollín del cielo… -Guardó silencio, luego suspiró-. Lo sé. Estoy loco.

Puntuación: ★★★★

– Te maté una vez -dijo el Lord Legislador, volviéndose hacia Kelsier.

– Lo intentaste -replicó Kelsier. Su voz fuerte y firme se hizo oír en toda la plaza-. Pero no puedes matarme, Lord Tirano. Represento aquello que nunca has podido matar, no importa cuánto lo hayas intentado. Yo soy la esperanza.

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